Una falsa alarma no es solo una molestia. Es el camino más rápido para que la central empiece a tratar tu cuenta con menos urgencia, para que los vecinos dejen de mirar cuando suena la sirena y, en algunas empresas, para que te empiecen a cobrar la salida del móvil. Vale la pena resolverlas.
Las ocho causas reales
- Sensor apuntando a una ventana con sol directo. El cambio brusco de temperatura en el piso o una cortina moviéndose con el calor lo dispara. Se corrige reorientando el sensor.
- Sensor cerca de una estufa, un aire, una heladera o una rejilla. El infrarrojo detecta cambios de temperatura, no personas. Mover el sensor resuelve.
- Mascotas. Un perro mediano dispara un sensor común. Necesitás sensores pet inmune y colocados a la altura correcta: está en alarmas para casas con mascotas.
- Contacto magnético mal alineado. Si las dos piezas quedan a más de un centímetro, cualquier viento o portazo genera una apertura falsa.
- Batería baja. Un sensor con pila agotándose manda señales erráticas antes de morir. El panel avisa: no ignores el aviso. Lo tratamos en baterías para alarmas domiciliarias.
- Insectos y arañas. Una araña caminando sobre la lente de un sensor le tapa el campo y genera una detección. Limpiar los sensores dos veces al año evita bastante.
- Tiempo de entrada demasiado corto. Si tenés quince segundos para abrir, entrar y llegar al teclado, la vas a disparar vos. Es configurable.
- Cortes de luz e internet. Algunos paneles reportan la pérdida de comunicación como evento. No es una falsa alarma en sentido estricto, pero ensucia igual.
Cómo encontrar la causa
Pedile a tu empresa el historial de eventos de los últimos meses. Vas a ver qué zona se disparó y a qué hora. Con eso, el patrón aparece solo: si es siempre la zona 3 entre las 14 y las 17, es sol; si es siempre de madrugada, es temperatura o un animal; si es una vez cada tanto en zonas distintas, es batería o interferencia.
Ese historial es tuyo y te lo tienen que dar. Si no te lo dan, es información sobre la empresa.
Lo que no hay que hacer
Anular la zona que molesta. Es la solución que todo el mundo aplica y la peor: quedás con un agujero permanente en la protección y, cuando pase algo por ahí, la alarma no va a disparar. Si una zona da problemas, se corrige la causa o se reemplaza el sensor. No se apaga.
Mantenimiento que las evita
- Probar el sistema completo una vez por mes, avisando a la central.
- Limpiar la lente de los sensores dos veces al año.
- Cambiar las baterías cuando el panel avisa, no cuando falla.
- Revisar la alineación de los contactos magnéticos una vez al año.
Buena parte de esto se previene el día de la instalación: está en qué incluye la instalación.
Si tu alarma se dispara sola y la empresa no lo resuelve, en el formulario de acá abajo podés pedir presupuestos de otras empresas de tu zona.
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