Una alarma inalámbrica de kit se instala sin obra y sin conocimientos de electricidad. Lo difícil no es colgar los sensores: es decidir dónde va cada uno. Esta guía va en ese orden — primero pensar la casa, después atornillar.
Antes de abrir la caja: dibujá la casa
Agarrá un papel y marcá tres cosas: por dónde se entra (puerta principal, puerta de servicio, ventanas bajas, claraboyas), por dónde se circula (el pasillo que obligatoriamente hay que cruzar para ir de un lado al otro) y qué querés proteger.
La lógica de una buena instalación es en capas: detectar el perímetro si se puede, y si no, garantizar que cualquiera que entre cruce sí o sí un sensor de movimiento. Un intruso puede evitar una habitación; no puede evitar el pasillo.
Paso 1: el panel
Va en un lugar que no se vea desde la puerta de entrada y con toma de corriente cerca. Un placard, un mueble alto, un cuarto interno. Si el panel está a la vista al lado de la puerta, el primer movimiento de quien entra es arrancarlo de la pared.
Verificá que en ese punto haya buena señal —de wifi o celular, según cómo reporte— antes de fijarlo.
Paso 2: los contactos magnéticos
Son dos piezas que se pegan enfrentadas: una en la hoja de la puerta o ventana, la otra en el marco. La separación entre ambas no debe superar el centímetro cuando está cerrada, o vas a tener aperturas falsas cada vez que sople viento.
Prioridad: puerta de entrada, puerta de servicio, ventanas de planta baja y cualquier abertura que dé a un techo accesible.
Paso 3: los sensores de movimiento
Acá se define si la alarma va a funcionar o te va a volver loco. Reglas:
- Altura: entre 2,10 y 2,40 metros. Más abajo, detecta mascotas; más arriba, pierde sensibilidad.
- En diagonal, no de frente. El sensor detecta mejor el movimiento que cruza su campo que el que viene derecho hacia él. Un rincón que mire al pasillo es mejor que una pared enfrentada a la puerta.
- Lejos de fuentes de calor. Nada de estufas, aires, heladeras, rejillas ni ventanas con sol directo.
- Con mascotas, sensor pet inmune y respetando la altura. Está desarrollado en alarmas para casas con mascotas.
Paso 4: la sirena
Alta, fuera del alcance de la mano desde cualquier techo o medianera, y preferentemente con batería propia. Si va exterior, que sea para intemperie. Una sirena que se puede tapar con una manta desde una escalera no sirve de mucho.
Paso 5: configurar los tiempos
Dos parámetros que casi nadie ajusta y son los que evitan el 80% de los sustos:
- Tiempo de salida: los segundos que tenés para irte después de armar. Que alcance para salir sin correr.
- Tiempo de entrada: los segundos que tenés para desarmar al llegar. Que alcance para abrir y llegar al teclado, y ni uno más — cada segundo extra es tiempo regalado.
Configurá también el armado parcial: protege el perímetro y desactiva los sensores interiores para que puedas dormir con la alarma puesta.
Paso 6: probar de verdad
Poné el sistema en modo prueba y caminá la casa entera activando cada sensor de a uno, confirmando en el panel que la zona corresponde. Después armá el sistema y entrá por la puerta principal para verificar el tiempo de entrada. Anotá qué número de zona es cada sensor: lo vas a necesitar el día que algo falle.
Cuándo conviene llamar a un técnico
Hacelo vos si es un kit inalámbrico en una casa o departamento común. Llamá a alguien si: hay que cablear, la casa es grande y necesita repetidores de señal, querés protección exterior con barreras, vas a integrar cámaras, o vas a contratar monitoreo — en ese caso la instala la empresa y queda bajo su garantía.
Esa última es la diferencia importante: si instalás vos y después contratás una central, la empresa no se hace cargo de cómo quedó el trabajo. La comparación entre las dos modalidades está en alarma con monitoreo o sin monitoreo.
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